domingo, 29 de agosto de 2010

La estabilidad en los días de invierno

ya ha pasado un buen tiempo desde que no escribía, son casi tres meses en que dejé atrás todo lo que significó este blog por 3 años y es que no estoy segura si sigue teniendo sentido escribir acá.

Hay una nueva etapa, completamente alejada de Dulzura, hombre que llenó mi corazón y cabeza de sensaciones y cuestionamientos impidiéndome sentirme segura junto a él. Es que ahora soy feliz y me parece cierto que los escritores necesitan esa melancolía para escribir, para volver a conectarse y poder trasmitir su mensaje.

Mi nuevo amor es tranquilidad, es un descansar abrazados sin preocuparnos por lo que pasa en el mundo, es la seguridad de que nuestro cariño y amor se mantiene como el calor que une nuestros cuerpos y que jamás habrá un mañana sin que hayamos vivido plenamente nuestro hoy. Sí, realmente siento que mi vida ha cambiado y que ya no echo de menos a Dulzura, aunque aún lo recuerdo, pero no pasa de ser una anécdota en mis conversaciones.

Estoy contenta y no espero nada, soy como la hoja que cae del árbol, me lancé por este amor con la idea de ir abonando diariamente para que se transforme en una bella planta que algún día será fuerte como un árbol y dará frutos.

Te quiero mi amor... y gracias por ser parte de mi nueva forma de ver la vida, eres mi mejor complemento y lo mejor de mi.






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